Cambios en la Conferencia Episcopal

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Parece que hay movimientos en la Iglesia española. Esta semana el secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal de España (CEE), Martínez Camino, dirá adiós a su cargo y con ella los españoles nos despediremos de la cara que con más dureza ha criticado las leyes de gobiernos socialistas, o la inacción del gobierno del PP para acabar con ellas. En pocos meses será su todavía jefe, Antonio María Rouco Varela quien sea sustituído. Con esto, la Iglesia en España tiene una excelente oportunidad para con la sociedad.

Nadie duda precisamente de que la Iglesia española atraviesa un momento de gran desprestigio, paralelo a las instituciones civiles del país. Sin embargo, este binomio (crisis institucional – crisis eclesiástica) no siempre ha sido así. Durante el tardofranquismo y la Transición, si bien las instituciones de la dictadura atravesaban sus horas más bajas, la Conferencia Episcopal y su Presidente gozaban de una enorme popularidad entre una gran parte de los ciudadanos, especialmente entre los moderados, pero también entre aquellos que formaban parte activa de la oposición al régimen y ansiaban libertades y un sistema político democrático -y laico-. Esta buena imagen permitió que el entonces Cardenal Tarancón firmara unos concordatos treméndamente beneficiosos para la Iglesia, en un país que en su Constitución se declaraba “aconfesional”. Y es que históricamente, si tan solo juzgamos la popularidad y la imagen externa, a la Iglesia Católica siempre le ha ido mejor cuando no se ha mostrado extremista o ulramontana frente a la agenda social.

Por ello, estos tres meses que restan de cargo a Rouco Varela se presentan importantes. Según la prensa, el Papa Francisco quiere que los españoles puedan abandonar la reactividad que les producen las declaraciones de la Conferencia Episcopal. Parece dispuesto a centrarse más en la labor de beneficiencia y el servicio social, y menos en las disputas políticas o revisionismos históricos. Aun así, hay dudas de que el actual presidente vaya a dejar el camino libre sin  promocionar antes a un portavoz y secretario de su misma línea dura. Veremos.

Para terminar, lanzo la siguiente reflexión. La opacidad por la que pasa esta elección de nuevo Presidente, Secretario o Portavoz de la CEE entra en contradicción con las demandas de mayor transparencia de los procesos electivos en todo tipo de asociaciones, con independencia de su cercanía a las instituciones políticas y públicas. ¿Sería bueno para la Iglesia que sus cargos fueran elegidos entre los feligreses? ¿O aunque sea solo ante el clero? ¿No se obligarían los candidatos a dar la cara y a retratarse antes de enfrentarse a los poderes representativos? ¿No sería una buena forma de marcar la agenda y las prioridades de quienes son católicos? ¿Mejoraría entonces su cercanía? Es una suerte esto de que estén tan de moda las primarias…

El Papa se equivoca

Benedicto XVI debería estar preocupado por la sensación que ha dejado en España en la que es su primera gran visita. Muy alejado de lo que Juan Pablo II nos tenía acostumbrados, la figura de Benedicto XVI ha quedado devaluada en España por unos comentarios que deberían haber sentado mal a cualquier español medio. Pensar que el laicismo en España es violento suena a recordar las quemas de iglesias de finales del XIX y principios del XX o el anticlericalismo de alguna parte de la sociedad española de estos dos últimos siglos.
Sin embargo, los laicos nunca nos hemos salido con la nuestra. Desde siempre, en España al menos, la iglesia ha estado al lado del poder y ha favorecido a un determinado signo: el conservador. A periodos progresistas le seguían periodos alimentados por ideólogos empecinados en “recatolizar España”. Y es que cuando quiera el sumo pontífice, puede leer todas las líneas de investigación historiográfica del “nacional-catolicismo español” (Donoso Cortés, Menéndez Pelayo…y otros muchos). Pero esto no debería preocuparnos ahora, aunque esté grabado en la memoria de algún que otro colectivo.
Desde la aprobación de la Constitución hasta ahora siguen vigentes 2 Concordatos que dan privilegios a la Iglesia Católica pese a que la constitución reza en su artículo 16 que “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”, reconociendo después la realidad católica de España. Pero siempre hemos ido demasiado lejos. El Estado estuvo financiando a la Iglesia vía presupuestos bastantes millones de euros hasta 2007, la casilla de exención fiscal en favor de la Iglesia sigue vigente y la Iglesia no ha hecho nada por autofinanciarse, que es a lo que le obligan los acuerdos con el Gobierno.
Desde 1975 hasta ahora, la jeraquía eclesiástica no ha dudado en oponerse a los Derechos sociales reconocidos legalmente: Divorcio, Ley de Despenalización del Aborto, Ley de Matrimonio Homosexual, Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo…. así como de otros avances como el preservativo, que tanto han supuesto en la detención de muertes por VIH y otras ETS.
Salvo el periodo de tiempo comprendido entre el final de la dictadura y la transición democrática, la Iglesia no ha sabido cautivar el sentir social de los españoles. Cualquier transgresión del orden social conservador-católico ha sido utilizada además políticamente.
¿Para cuando pues una Iglesia Social verdaderamente preocupada por los problemas sociales de verdad? ¿Reformamos la Constitución para explicar lo que es el laicismo? Esperemos que la Ley de Libertad Religiosa sea suficiente.