Lo que dice un constructor sobre la ley hipotecaria

Como muchos sabréis, uno procede de familia de constructores. Mi abuelo lo era, mi padre también y mis hermanos se dedican activamente a ello. Pues bien, por ello mantengo algún contacto con otra gente que se dedica al mundo de la construcción y una de esas personas me mandó ayer un correo con su opinión sobre la práctica hipotecaria española que transcribo de forma íntegra:

“Hola Esteban:
 
He recibido del diario El Periódico una petición de firma para unirnos a que se paren los desaucios. Esta petición me ha hecho acordarme de algo que llevo pensando hace muchotiempo. Te explico la reflexión:
 
La Ley Hipotecaria de España prohibe hipotecar bienes por encima del 80%del precio de tasación ó del 80% de su precio real de venta(esto últimocreo que era una buena práctica bancaria). Los Bancos han concedido hipotecas de hasta más del 100% del precio deventa de una vivienda y de algún que otro inmueble. Lo que ocurre es quehan unido a la RESPONSABILIDAD HIPOTECARIA, LA RESPONSABILIDAD PERSONALILIMITADA del adquirente. 
 
Esto, con mi escaso entender jurídico creo que es una burla a la LEY HIPOTECARIA, porque la privan de todo sentido, ya que la RESPONSABILIDAD HIPOTECARIA debiera cubrir el 80% del precio de la vivienda. Si el banco quiere conceder créditos por importe superior al 80% del precio de la vivienda, estos importes debieran constar en una póliza de crédito personal diferente a la póliza del préstamo hipotecario.
 
Solamente esta práctica hubiera puesto una mayor transparencia en el sistema financiero y muchas personas no hubieran firmado los créditos personales ilimitados que conllevan la prácticas, desde mi punto de vista ilegales del banco, ya que la entidad bancaria tiene una cultura mucho más amplia al respecto que los solicitantes de las hipotecas. Por tanto todos los excesos de financiación superior al 80% del precio de venta de las viviendas debieran ser a cargo del Banco en todos los desahucios para empezar, como responsable de una mala praxis bancaria. Y cuando el Banco quiera conceder más del 80% del precio de tasación de lavivienda, estos importes los debiera de hacer en póliza de préstamo o crédito con responsabilidad personal. De esta manera el prestatario ya sabría lo que firma, porque te puedo asegurar que la mayor parte de la gente no ha tenido ni idea de la responsabilidad personal ilimitada que conlleva en España la firma de una hipoteca. 
 
Una (esta) buena praxis bancaria hubiera evitado que el mercado inmobiliario, especialmente de viviendas, se convirtiese en un sustituto de la bolsa (en un mercado especulativo), y también podría haber evitado el hundimiento del mismo y el consiguiente deterioro tan inmenso del mercado de trabajo. 
 
Ahora los bancos para sacar el producto inmobiliario extraordinario con el que se han encontrado tienen necesidad de ofrecer en hipoteca el 100% del precio de venta del mismo. Pues bien, aún así se debieran de hacer dos pólizas de préstamo, la correspondiente al crédito hipotecario y la correspondiente al crédito personal, y las responsabilidades quedarían más claras
¿Alguién le pondrá el cascabel al gato?”
 
Pues nada, ahí queda dicho. Yo personalmente, amen de otras propuestas encima de la mesa, creo que tiene bastante razón por cuanto devolvería la racionalidad que el mercado inmobiliario perdió con su burbuja.

La herencia recibida: necesitamos retorcer nuestra historia, otra vez.

La cuantificación tan absoluta de nuestros problemas como país está llevando a la ciudadanía a un estado de comprensible y lógica indignación ante el olvido de problemas que son esencialmente humanos. Pero también se conduce hacia la utilización de  un reaccionario ímpetu frente quienes tienen  la iniciativa para dar solución a los problemas colectivos que, a veces, parece complicado defender las ideas propias sin caer en la demagogia.
Cada día es más evidente que hemos convertido a la prima de riesgo, el déficit, las décimas de crecimiento o la inflación en nuestras mayores preocupaciones cuando la verdaderamente afectada es nuestra “madre” democracia, aquella que parió los años de mayor libertad y prosperidad que probablemente haya vivido éste nuestro país. Y es que la continua búsqueda de responsabilidades sobre la catástrofe, en los demás por supuesto, dificulta bastante la tarea conjunta de salir de la crisis con meridiana dignidad, es decir, sin dañar nuestro sistema de derechos y libertades. 
Muchos españoles de toda condición, pesimistas ellos, niegan ahora haber formado parte de esta España a punto de la zozobra a la cual critican por su sistema de partidos, por la corrupción, etc. Y es verdad, sería de idiotas negar que España se dirige camino de la ruina moral, económica y política. La crisis ha puesto de manifiesto el lastre de problemas acumulados durante este tiempo y de los cuales somos responsables todos los activos como país: los agentes económicos y sociales, el gobierno, la oposición, la banca, los partidos en general y también las personas, los ciudadanos de a pie. Y se me critica mucho por añadir este apéndice, pero su no consideración me parece lo más cercano a la desidia colectiva.
Todos hemos contribuido a este desenlace y sería de agradecer un debate serio y extendido sobre cómo hemos llegado hasta aquí. La conclusión a dicho debate debe ser el camino de las responsabilidades que todos tenemos ahora para salvar nuestro presente y el futuro alimentando una actitud nueva que nos devuelva la autoestima. 
Pienso que el ejemplo de esa nueva actitud hay que buscarlo en nuestra reciente historia. Creo que los Pactos de la Moncloa significaron, o al menos así lo dice la  mayoría de la literatura “de aquí y allá”, un paso importante en nuestra imagen como país. Nos desprendimos de los complejos para salir a flote sin que nos ayudaran más de lo necesario. La generación de mis padres se puso una meta, un reto generacional que ha funcionado, bien o mal, la friolera de 30 años. La lucha por alcanzar ese reto nos ha permitido a muchos jóvenes de ahora -y jóvenes entrados en edad- disfrutar de una sociedad de bienestar, con educación universal y gratuita en el peor de los casos, atención sanitaria para todos, pensiones garantizadas y demás prestaciones sociales. 
Ahora bien,  parece que la prosperidad relajó demasiado nuestra moral y nuestro compromiso social y político. Como si aquel reto hubiera agotado nuestras posibilidades creativas e innovadoras para dar salida a nuestra ahora declarada podredumbre, o a unas prácticas políticas, sociales y económicas corruptas que nunca llegaron a extinguirse. Parece que hubiéramos pensado que las cosas, aunque las uses mucho, no se estropean, como se estropea un electrodoméstico o un coche, o un organismo. A nosotros eso no nos podía pasar. Ahora que finalmente ha pasado acudimos a la “autodepredación”.
Y aquí estamos ahora. Buscando nuestro reto generacional. Desentrenados,  despistados entre herencias recibidas y trastos que arrojar mientras el camino hacia ese reto vuelve ser el mismo: sentarnos juntos a decidir hacia donde queremos caminar, manteniendo lo esencial, como si fueran nuestros primeros pasos, pero de la mano.

UTOYA: "No somos tan distintos"

Lo del viernes pasado en Noruega todavía me tiene atormentado. Tengo ese preocupante deseo de volver a levantarme el viernes 22 de julio, ducharme, desayunar, bajar a trabajar y que ese día transcurra con absoluta normalidad. Y es verdad que todos los días mueren personas, a veces asesinadas, o enferman, o tienen accidentes… Pero no todos los días atacan a gente inocente de la forma que lo hicieron el pasado viernes en Oslo y en la isla noruega de Utoya.

No quiero dramatizar, pero cuando pienso en cómo han muerto esos chicos y chicas de las juventudes laboristas noruegas me acojono. ¿Qué daño hacían esas personas? ¿qué heridas produce pensar en un entorno distinto? En los últimos dos años he tenido la oportunidad de militar en las Juventudes Socialistas de España y he asistido a encuentros de compañeros con personalidades políticas y a más de un debate, y me desconsuela pensar que no importaría mucho lo que estuvieran hablando y discutiendo ese día los jóvenes laboristas, o si tenía cierto interés, porque ese mismo día un joven había trazado un plan para acabar con cuantos más de ellos mejor. Es probable que la situación recreada en mi mente estos días que más dolor me produzca es pensar que esa gente y yo no somos para nada tan distintos. Prueba de ello es el Festival Internacional de la internacional de jóvenes socialistas que se celebra esta semana en Austria, donde una delegación española acude a debatir a un campamento con personas de todos los países del mundo.

Y es que siendo verdad que, como es natural, podemos empatizar más o menos con quienes nos sentimos más identificados, no deja de ser cierto que en realidad el pensamiento de que no somos tan distintos tiene un significado tanto hacia los jóvenes socialistas noruegos como hacia el resto de personas con las que convives, incluyendo los asesinos. Solo las personas descorazonadas, desalmadas o atravesadas por el odio matan a sabiendas (y quien dice matar dice pegar, herir, insultar…). Mis ideas no tienen precio, ni siquiera la vida de mis enemigos, porque hay cosas que me hacen más feliz que discutir sobre ellas.

El que no sepa a qué tipo de cosas me refiero que se vaya preocupando.

De manifestaciones y conspiraciones judeo-masónicas…

Seguro que todos nos acordamos, bien por haberlo vivido, o bien por haberlo visto en Cuentamé, o algún documental, de aquellas palabras de Franco, cuando se sentía aturdido y rodeado de conspiradores judeomasónicos. Cuentan algunos historiadores que en sus últimos meses de vida apenas se fiaba de nadie, consciente de que su enfermedad acabaría más pronto que tarde con su vida, por lo que veía contubernios por todas partes. Para que nos entienda la juventud de hoy: “Franco flipaba” con todo su alrededor. Los últimos años de Franco fueron, como sabemos, moviditos, con índices de huelga altísimos y manifestaciones cada dos por tres, especialmente en la universidad, por lo que al régimen, no le quedó otras narices que incrementar la represión y la persecución política.
Recordemos también aquellos procesos judiciales, “consejos militares” y juicios sumarísimos a los opositores: el Proceso de Burgos, el proceso 1001, o la condena a muerte de Salvador Puig, o la de 2 miembros de ETA y 3 del FRAP a pocos días de la muerte de Franco. Todos estos crímenes y procesos antidemocráticos produjeron manifestaciones en el extranjero contra un régimen que quería insertarse en Europa – de hecho, lo solicitó a principios de los 60-. A todas estas manifestaciones, el dictador respondía con concentraciones multitudinarias en la plaza de oriente y avisando a los asistentes que todo aquello era cosa de conspiradores contra el régimen que se iban reproduciendo desde el llamado “contubernio de Munich” en el que se reunieron miembros del PSOE, monárquicos moderados, republicanos y liberales para intentar una estrategia contra Franco.
Aquello no funcionó, y el régimen perduró más de 20 años tras aquella reunión, pero sí consiguieron alzar la voz de los europeos a cada asesinato del dictador. Todos los procesos y asesinatos derivados de ellos acabaron con grandes menifestaciones en París, Londres, Roma y otras grandes capitales europeas y americanas en señal de protesta contra el régimen franquista. Hoy, como hace 40 años, se han convocado manifestaciones en muchas ciudades españolas, pero también en México DF, Buenos Aires, Londres, Lisboa o París, ante las embajadas españolas para protestar contra el procesamiento de Garzón; un juez que, quizá con fallos, ha tratado de dar “tutela judicial efectiva” a víctimas del franquismo, cuando parece que alguno de nuestros jueces prefiere proteger a otros, permitiéndoles prorrogas en plazos para retocar acusaciones mientras todas las alegaciones del juez son, una tras otra, rechazadas y desestimadas.
Manifestaciones en España y en el extranjero en defensa de nuestra dignidad pasada y de nuestra democracia actual, pues en el futuro no vamos a cometer errores semejantes.

Argentina hace el trabajo por nosotros…

Asociaciones de víctimas tienen que presentar en Argentina una demanda para que se investiguen los crímenes del franquismo porque en España, si haces tal cosa, intentan acabar contigo. Hoy es un día triste para la justicia española, que ha intentado por todos los medios acallar a la población.
Dice el Poder Judicial, en un comunicado, que las manifestaciones de apoyo a Garzón por parte de los ciudadanos son un “ataque a la independencia del poder judicial”. ¿Pero qué dice esta gente? Perdónenme, pero yo protestaré por lo que me apetezca y cuando y donde me apetezca siempre y cuando cumpla estrictamente con la ley. Vayan ustedes a la UCM a decirles que se callen, vayan ustedes a aplastar a la libertad de la Universidad. Es más, habría que pedir por favor al CGPJ que no hablara de independencia, cuando sus nombramientos están sometidos al poder político y cuando son ellos los primeros que pierden su independencia dejándose llevar por pasiones y odios hacia sus propios compañeros de trabajo.
Si señor, los vocales del CGPJ son nombrados por el Rey a propuesta de las Cortes Generales por mayoría de 3/5 y de ellos ocho entre abogados y juristas con más de 15 años de ejercicio profesional y los otros doce entre jueces y magistrados en activo. Las Cortes Generales, esas de las que sale investido el Presidente del Gobierno, nombra también al CGPJ y al Tribunal Constitucional. ¿Cuál es la independencia de los jueces?
En fin, que ante tanto bochorno, hay quien tiene que hacerse miles de kilómetros de justicia para poder decir que puede vivir con justicia y en paz.

Antonio Elorza sobre el caso del Juez Garzón


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Quienes me conocen, saben perfectamente mi escasa devoción por quien fue mi profesor: Antonio Elorza. Pero hoy, publica una tribuna en EL PAIS que merece ser leída por su claridad, concisión y contundencia. Tres “c” que, he de reconocer que le caracterizan para lo bueno y para lo malo.

Trata, como no, sobre el tema de Garzón. Podéis pensar lo que queráis y defender en este blog muchas posturas, pero no se le puede acusar a la izquierda de vengativa, o de levantar ampollas. Garzón es humano, y todo humano tiene un sentido implícito de la justicia, concepto por otra parte subjetivo y manipulado por cualquier ideología política. El sentido de humanidad sin embargo, debería hacernos sacar más empatía frente a los sentimientos de quienes quieren enterrar dignamente a sus muertos. Sin embargo, en la judicatura española la venganza personal (por carreras más o menos públicas y acertadas) hace que jueces luchen a “sangre y fuego” con temas especialmente delicados.

Condenar y juzgar crímenes de lesa humanidad al Franquismo está por encima de quienes ejercen ahora el poder, puesto que si lo ejercen es gracias a una Democracia que nunca con Franco pudieron tener, gracias a que Franco acabó con la anterior experiencia democrática de la II República por un golpe militar y una Guerra Civil, a la que luego le siguió una posguerra que contó con más de 100.000 desaparecidos o asesinados. Franco murió, y estamos en Democracia, lo cual tenemos que valorar. Precisamente por eso, es pertinente hacer justicia con el régimen político que ahora tenemos reconocer nuestro pasado, a quienes dieron su vida por la libertad y tenerlo presente, no solo para no repetirlo, sino para saber diferenciar qué es y no es democracia y hacia no donde no debemos nunca caminar.