Camino de Santiago: Dia 3

Etapa 2
Sarria-Portomarin
22 km

Más de uno que lea esto sabe lo que es un día de resaca. De esos que te dejan huella. Pues no se puede comparar. Lo cierto es que a nosotros la segunda etapa nos ha dejado ya los primero achaques en la espalda y en los gemelos, y a mi mi primera ampolla, aunque sin importancia. Suerte que con dos podólogos como peregrinos tenemos asistencia garantizada, y de la buena. Así que con este servicio casi prefiero esto a una resaca.

La etapa ha sido menos bonita, aunque la llegada a Portomarin, rodeados de bosques ha sido muy atractiva. Eso si, hemos andado a mejor ritmo aunque el camino haya sido más largo.

Voy a aprovechar que he nombrado el tema de la asistencia para contaros un poquito nuestra rutina previa al descanso. Hoy hemos ido a una piscina pública que por un euro nos ha dejado un alivio que vale millones. Pero lo mejor ha venido cuando nos hemos ido a la cama. Hace un momento. Ahí ha empezado a rular de todo. Desde el San Ibuprofeno, hasta todo tipo de apósitos, gasas, fieltros, dobles pieles, omnifixes, el aloe vera y la crema antiinflamatoria. Ahora bien, lo mejor es esa crema fría relajante para las piernas que nos ha traído Sergio y con la que Bea nos masajea antes de dormir. No recuerdo ahora el nombre, pero lo que si os aseguro es que todo el albergue sabe como huele.
Al dato. Cuando hemos entrado a la habitación había una señora inglesa leyendo y cuando me he subido a la cama ya estaba KO. Es un olor a eucalipto de una profundidad tal, que si en este albergue ronca alguien esta noche será porque quiere.

De hecho nos vamos a dormir porque mañana nos levantamos más prontito y este olor empieza a hacer sus efectos…

Por cierto, decía Ramón y Cajal que “solo la alegría es garantía de salud y longevidad”. Así que ¡ALEGRÍA! ¡ALEGRÍA!

Lo que dice un constructor sobre la ley hipotecaria

Como muchos sabréis, uno procede de familia de constructores. Mi abuelo lo era, mi padre también y mis hermanos se dedican activamente a ello. Pues bien, por ello mantengo algún contacto con otra gente que se dedica al mundo de la construcción y una de esas personas me mandó ayer un correo con su opinión sobre la práctica hipotecaria española que transcribo de forma íntegra:

“Hola Esteban:
 
He recibido del diario El Periódico una petición de firma para unirnos a que se paren los desaucios. Esta petición me ha hecho acordarme de algo que llevo pensando hace muchotiempo. Te explico la reflexión:
 
La Ley Hipotecaria de España prohibe hipotecar bienes por encima del 80%del precio de tasación ó del 80% de su precio real de venta(esto últimocreo que era una buena práctica bancaria). Los Bancos han concedido hipotecas de hasta más del 100% del precio deventa de una vivienda y de algún que otro inmueble. Lo que ocurre es quehan unido a la RESPONSABILIDAD HIPOTECARIA, LA RESPONSABILIDAD PERSONALILIMITADA del adquirente. 
 
Esto, con mi escaso entender jurídico creo que es una burla a la LEY HIPOTECARIA, porque la privan de todo sentido, ya que la RESPONSABILIDAD HIPOTECARIA debiera cubrir el 80% del precio de la vivienda. Si el banco quiere conceder créditos por importe superior al 80% del precio de la vivienda, estos importes debieran constar en una póliza de crédito personal diferente a la póliza del préstamo hipotecario.
 
Solamente esta práctica hubiera puesto una mayor transparencia en el sistema financiero y muchas personas no hubieran firmado los créditos personales ilimitados que conllevan la prácticas, desde mi punto de vista ilegales del banco, ya que la entidad bancaria tiene una cultura mucho más amplia al respecto que los solicitantes de las hipotecas. Por tanto todos los excesos de financiación superior al 80% del precio de venta de las viviendas debieran ser a cargo del Banco en todos los desahucios para empezar, como responsable de una mala praxis bancaria. Y cuando el Banco quiera conceder más del 80% del precio de tasación de lavivienda, estos importes los debiera de hacer en póliza de préstamo o crédito con responsabilidad personal. De esta manera el prestatario ya sabría lo que firma, porque te puedo asegurar que la mayor parte de la gente no ha tenido ni idea de la responsabilidad personal ilimitada que conlleva en España la firma de una hipoteca. 
 
Una (esta) buena praxis bancaria hubiera evitado que el mercado inmobiliario, especialmente de viviendas, se convirtiese en un sustituto de la bolsa (en un mercado especulativo), y también podría haber evitado el hundimiento del mismo y el consiguiente deterioro tan inmenso del mercado de trabajo. 
 
Ahora los bancos para sacar el producto inmobiliario extraordinario con el que se han encontrado tienen necesidad de ofrecer en hipoteca el 100% del precio de venta del mismo. Pues bien, aún así se debieran de hacer dos pólizas de préstamo, la correspondiente al crédito hipotecario y la correspondiente al crédito personal, y las responsabilidades quedarían más claras
¿Alguién le pondrá el cascabel al gato?”
 
Pues nada, ahí queda dicho. Yo personalmente, amen de otras propuestas encima de la mesa, creo que tiene bastante razón por cuanto devolvería la racionalidad que el mercado inmobiliario perdió con su burbuja.

La herencia recibida: necesitamos retorcer nuestra historia, otra vez.

La cuantificación tan absoluta de nuestros problemas como país está llevando a la ciudadanía a un estado de comprensible y lógica indignación ante el olvido de problemas que son esencialmente humanos. Pero también se conduce hacia la utilización de  un reaccionario ímpetu frente quienes tienen  la iniciativa para dar solución a los problemas colectivos que, a veces, parece complicado defender las ideas propias sin caer en la demagogia.
Cada día es más evidente que hemos convertido a la prima de riesgo, el déficit, las décimas de crecimiento o la inflación en nuestras mayores preocupaciones cuando la verdaderamente afectada es nuestra “madre” democracia, aquella que parió los años de mayor libertad y prosperidad que probablemente haya vivido éste nuestro país. Y es que la continua búsqueda de responsabilidades sobre la catástrofe, en los demás por supuesto, dificulta bastante la tarea conjunta de salir de la crisis con meridiana dignidad, es decir, sin dañar nuestro sistema de derechos y libertades. 
Muchos españoles de toda condición, pesimistas ellos, niegan ahora haber formado parte de esta España a punto de la zozobra a la cual critican por su sistema de partidos, por la corrupción, etc. Y es verdad, sería de idiotas negar que España se dirige camino de la ruina moral, económica y política. La crisis ha puesto de manifiesto el lastre de problemas acumulados durante este tiempo y de los cuales somos responsables todos los activos como país: los agentes económicos y sociales, el gobierno, la oposición, la banca, los partidos en general y también las personas, los ciudadanos de a pie. Y se me critica mucho por añadir este apéndice, pero su no consideración me parece lo más cercano a la desidia colectiva.
Todos hemos contribuido a este desenlace y sería de agradecer un debate serio y extendido sobre cómo hemos llegado hasta aquí. La conclusión a dicho debate debe ser el camino de las responsabilidades que todos tenemos ahora para salvar nuestro presente y el futuro alimentando una actitud nueva que nos devuelva la autoestima. 
Pienso que el ejemplo de esa nueva actitud hay que buscarlo en nuestra reciente historia. Creo que los Pactos de la Moncloa significaron, o al menos así lo dice la  mayoría de la literatura “de aquí y allá”, un paso importante en nuestra imagen como país. Nos desprendimos de los complejos para salir a flote sin que nos ayudaran más de lo necesario. La generación de mis padres se puso una meta, un reto generacional que ha funcionado, bien o mal, la friolera de 30 años. La lucha por alcanzar ese reto nos ha permitido a muchos jóvenes de ahora -y jóvenes entrados en edad- disfrutar de una sociedad de bienestar, con educación universal y gratuita en el peor de los casos, atención sanitaria para todos, pensiones garantizadas y demás prestaciones sociales. 
Ahora bien,  parece que la prosperidad relajó demasiado nuestra moral y nuestro compromiso social y político. Como si aquel reto hubiera agotado nuestras posibilidades creativas e innovadoras para dar salida a nuestra ahora declarada podredumbre, o a unas prácticas políticas, sociales y económicas corruptas que nunca llegaron a extinguirse. Parece que hubiéramos pensado que las cosas, aunque las uses mucho, no se estropean, como se estropea un electrodoméstico o un coche, o un organismo. A nosotros eso no nos podía pasar. Ahora que finalmente ha pasado acudimos a la “autodepredación”.
Y aquí estamos ahora. Buscando nuestro reto generacional. Desentrenados,  despistados entre herencias recibidas y trastos que arrojar mientras el camino hacia ese reto vuelve ser el mismo: sentarnos juntos a decidir hacia donde queremos caminar, manteniendo lo esencial, como si fueran nuestros primeros pasos, pero de la mano.

RESCATE: Lo que nos faltaba

“No habrá un  rescate a la banca”, dijo el presidente del Gobierno el pasado 28 de mayo. Y es verdad, para el Gobierno de Mariano Rajoy hay una “línea de crédito de 100.000 millones”, una “ayuda a los bancos”, una “crédito en condiciones muy favorables”…. cuyas consecuencias “no tendrán nada que ver con condiciones de política económica a España”. Solo ha hecho falta que llegue el lunes para que nos comuniquen que habrá Troika, que efectivamente el rescate elevará el déficit (entre 2.400 y 4.000 millones) y la deuda pública (Hasta el 90%/PIB) y que nos olvidemos de la Prima de Riesgo por debajo de 500 puntos. Vamos que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea harán un seguimiento y una evaluación muy ajustada de lo que el Gobierno haga con los 100.000 euros y cumpla o no cumpla le pedirá que suba los impuestos y recorte los gastos. Porque efectivamente, como decían desde algunos países europeos el mismo sábado: “la ayuda no es para los bancos, es para España” –y su Estado-. En definitiva, la ayuda es para tomársela en serio porque la situación iba de muy mal en peor.
Pero bueno, dejemos de lado por un momento la crítica al Gobierno de España e intentemos reflexionar sobre el instrumento que Europa acaba de facilitarnos. La posibilidad de que España, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) disponga de 100.000 millones de euros (cerca del 10 % de su PIB) a un tipo de interés alrededor del 4% según las estimaciones de los diarios económicos nacionales es una buena noticia para España,  que no cuenta con dinero suficiente para hacerlo por si misma, si tenemos en cuenta que hace pocas semanas aparecía que el Tesoro contaba en caja con menos de 50.000 millones de euros. Eso significa que hubiera tenido que emitir deuda para costear el resto del rescate bancario pagando cerca de un 6.3% de interés, y que además la caja del Tesoro quedaría vacía. Conclusión: la recapitalización del sistema financiero con intereses más bajos que los obtenidos en el mercado de deuda es una buena noticia porque debería permitir a los bancos y cajas empezar a dar crédito a familias y empresas, desatascando la actividad económica.
Pero ni tan siquiera sobre esto hay certidumbre dado el resultado de otros rescates bancarios. Como tampoco la hay sobre el futuro del Euro. Se supone que el ejemplo español ha activado las neuronas de los mandamases europeos y a corto y medio plazo podríamos ver edificadas instituciones y herramientas que den forma a una Unión Monetaria pero también fiscal y bancaria. Ojalá control del déficit y de la inflación se combinen con crecimientoy eurobonos.
En cualquier caso el aviso está dado, no podemos cometer errores porque los pagaremos cada vez más caros y tendremos menos margen político para enmendarlos. Finalmente sí habrá intervención exterior en España, en forma de vigilancia, y aunque los vigilantes no tomen las decisiones, sabemos por experiencia que a sus comentarios se les atribuye una atención que nos provocan heridas que se abren con el tiempo cada vez más.
No podemos perdernos en el debate sobre las responsabilidades durante meses, pero no podemos ejecutar con seriedad el rescate bancario sino cerramos el debate de las responsabilidades. Lo está pidiendo la gente, y la democracia se basa en la sociedad. Si hemos llegado hasta aquí es porque lo hemos hecho mal. Si somos el centro de atención no es porque España jugara ayer contra Italia, es porque nos han concedido una paga para rescatar la banca y un Presidente del Gobierno y sus ministros no pueden jugar al escondite con España. El sábado y domingo hicimos el ridículo como país por el Presidente del Gobierno. Por su impasividad, por su forma de adjetivar como “éxito” lo que es un fracaso TODOS y del Gobierno. Oye, qué la gente votaba al PP porque el PP les dijo que un cambio político bastaba para arreglarlo todo. Luego vino la herencia, el retraso de los presupuestos, las peleas en europa, el ridículo de las cajas de ahorros del PP=Bankia… ¿Acaso nos sobra el tiempo?
A quien no le sobra tiempo es a la gente. A los funcionarios les bajaron y congelaron el sueldo, a los pensionistas les cobran recetas y les suben el IRPF, ya nos han subido el IVA, los universitarios pagarán 533 euros más por sus matrículas, hay 5.6 millones de desempleados –y subiendo-, los empresarios despiden sobre todo porque no pueden generar inversión y actividad –a estas alturas a nadie le cabe en la cabeza que un empresario quiera perder dinero cada mes-…en fin, es que si hubiera más condiciones de política económica dura acabaremos traspasando el umbral del dolor social. Si no se hace ahora de la necesidad virtud, sino se adopta una estrategia de política económica consensuada, coherente y fuerte en Europa, el rescate es sencillamente lo que nos faltaba para confirmar el fin de España como país de primer orden social y económico. Aunque ya sabemos que es más divertido hacer la ola.

PD: Dejo para que leáis lo que hubiera sido un buen comienzo en el discurso de ayer del Presidente del Gobierno.

http://www.eldiario.es/zonacritica/2012/06/11/discurso-de-rajoy-version-descartada/

PD2: Lectura Obligada:

Blog de César Luena. “ANTE EL RESCATE” 11/6/12
http://blogs.larioja.com/luena/2012/06/10/ante-el-rescate/

LA HORA DE LA VERDAD

España es un país democrático, que en su constitución establece los derechos y libertades de los que gozan sus ciudadanos, que han de verse acompañados de los valores dogmáticos de convivencia entre españoles garantizados por la ley y la justicia. En España reconocemos por la Constitución la economía de mercado como una herramienta de progreso, pero siempre y cuando se respeten unos límites establecidos en el Capítulo III del Título I de la Constitución sobre la política social y económica y desarrollada en leyes.
A grandes rasgos, éste es el modelo de país que los españoles decidieron apoyar en 1978, un camino por el que transitar de una dictadura a una democracia y para algunos, con modificaciones urgentes, sigue siendo un camino loable y una herencia reconocible.
Durante los años de democracia España ha dado lugar a hitos importantísimos en su historia contemporánea: ha construido un sistema educativo universal y obligatorio, una sanidad universal y gratuita, un sistema público de pensiones. Además, alrededor de todos estos sistemas toda una serie de prestaciones que permiten a los ciudadanos acceder a unos mínimos recursos en los que apoyarse para lograr las mismas oportunidades que aquellos que tuvieron la suerte de nacer en familias más adineradas (Ayudas, subvenciones, becas, ayudas a la dependencia, etc). Y todo ello dentro de una inserción en Europa que nos ha hecho más libres, más ricos y más fuertes. La otra cara de la moneda es que para sostenerlo tenemos que pagar impuestos: lo bueno es que ahora, a diferencia de los años 50, tenemos un sistema fiscal más progresivo que hace pagar más a quien más renta tiene, a quien obtiene beneficios, a quien más capacidad de compra ejercita…etc.
Se han cometido errores, pero ahora no estamos para fustigarnos. Ahora tenemos todo que defender y a la vez mucho que ganar y que perder. Toca explicarnos a los españoles que nos equivocamos cuando accedimos a pensar que podíamos sostener el modelo pagando una menor proporción de nuestras ganancias. Toca explicarnos que en tiempos de bonanza no éramos más ricos porque nos comprábamos casas, coches y vacaciones con las que hasta hace 15 años ni soñábamos, sino más pobres  porque lo hacíamos endeudados y que es precisamente eso lo que estamos pagando ahora.
Estoy convencido de que si preguntamos a la gente si quiere una sanidad universal y gratuita dirá que sí;  si quiere un sistema educativo universal, gratuito y obligatorio; si quiere un sistema público de pensiones…a todo ello dirá que sí. No tengo tan claro que diga que sí a pagar los impuestos necesarios para sostener esos sistemas sin estrés. Y este es un trauma cultural que nos costará tiempo superar sino renovamos el pacto para reconstruir un modelo de convivencia en el que queden claros los beneficios y los costes o, lo que en política se llama derechos y deberes.
Dejemos claro qué país queremos, el de los 545 puntos básicos de prima de riesgo, sin acuerdos, sin pactos, sin convivencia, de los balones fuera y la irresponsabilidad. O el país responsable, seguro de sí mismo, que defiende su modelo de convivencia, con rumbo fijo y consensuado, que hace de verdad sus deberes. Es urgente no caer en el desastre.
Siempre se ha dicho que existen dos Españas: “una España muerta, hueca y carcomida, y otra nueva, afanosa, aspirante y que tiende hacia la vida” (Ortega). Yo vivo en medio de las dos, con ganas de repetir la victoria de la segunda.

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Hoy hay que leer…
http://elpais.com/elpais/2012/05/31/opinion/1338475092_453958.html

Bye Bye ninety six

Dicen las encuestas del CIS, que los primeros meses desde la entrada de un nuevo Gobierno suelen ser políticamente bastante dulces. Es normal que los electores den a sus nuevos dirigentes un voto de confianza cuando acaban de llegar.

Sin embargo, el acelerado deterioro de la imagen del actual gobierno es cuando menos para preocuparse y, aunque todavía no lo sabemos, la intención de voto con respecto a las elecciones generales ha podido sufrir variaciones significativas en poco tiempo. Al menos esa es la lógica que parece desprenderse de los resultados de las elecciones andaluzas y asturianas. En Andalucía, el PP aspiraba a obtener una contundente mayoría absoluta y sin embargo solo 3 escaños y un 1% de votos le separan del PSOE. En Asturias, donde aspiraban a desbancar a Foro Asturias como segunda fuerza en votos, se han quedado terceros, perdiendo porcentajes y ganando un solo escaño.

Decían los dirigentes populares durante la campaña de noviembre que, como en 1996, el Gobierno del PP supondría el bálsamo de tranquilidad y soluciones que inmediatamente tendría efecto, no solo sobre la economía y la política en España, sino sobre la vida particular de las familias e individual de los ciudadanos y ciudadanas. Alardeaban entonces de un discurso y un diagnostico realista y sin embargo ahora alcanzan a ver cuan soñadoras eran sus alucinaciones antes del 21 de noviembre.

Haría falta un análisis pormenorizado de la situación económica actual y la de 1996 a nivel económico, pero probablemente esa situación sería muy distante. Aun con el escaso conocimiento que tengo sobre esto podría asegurar que en marzo de 1996 en España se crecía y se creaba empleo tímidamente. En noviembre de 2011 en España hay recesión y más paro, la crisis más fuerte desde los años 30 y un Partido que dice que, al día siguiente de su llegada, todos estaremos mucho mejor. Resulta que quienes acusaban a Jose Luís Rodríguez Zapatero de haber negado la crisis cometieron un error similar: aunque su discurso en la oposición era apocalíptico alimentaron hasta límites insospechados las expectativas sobre su futuro gobierno. Si sabían hacerlo y todo iba a ser tan soñador para todos, ¿por qué han recortado en todo, incluso en pensiones?

En cualquier caso, ese no es el debate. La cosa es que 1996 no es 2012 y Mariano Rajoy, pese a su mayoría absoluta tiene menos margen político que cualquier otro Presidente del Gobierno entrante hasta la fecha. Porque la situación económica sigue siendo percibida como muy mala, y las expectativas son desfavorables. Porque los ciudadanos tienen una valoración de la política y de sus políticos pésima. Y porque, fundamentalmente, en la parte que más deberían aprovechar su imagen de nuevo gobierno de centro (derechos y libertades políticas) no han sabido sacarle partido. Digamos que el margen de confianza ante los ciudadanos ha sido efímero, y eso puede pasarle factura al gobierno en cuanto a su imagen exterior.

El CIS nos muestra en qué condiciones está sustentada la mayoría política de Rajoy. La confianza en el depositada no se debió a un crecimiento exponencial del voto al Partido Popular sino al hundimiento del Partido Socialista. Pero es que además, la valoración del Presidente del Gobierno y de su propio gobierno nada más llegar, será de las peores que han tenido nuestros presidentes primerizos.

Gobierno PP CIS Enero 2012

Gobierno PSOE CIS Abril 2004

Presidente PP CIS Enero 2012

Presidente PSOE CIS Julio 2004

PD: De todas formas, sí que hay algo en lo que se parecen 2012 y 1996. Entonces como ahora, Arenas se quedó a las puertas de ser Presidente de Andalucía.

TODOS LOS CORRUPTOS A LA CARCEL

No entiendo de derecho más que lo justo. Es verdad, por lo tanto, que nadie quiera ver aquí la opinión de un experto. Ni lo soy ni me considero tal. Vaya por delante pues mi más profundo respeto por quienes profesan tareas en el ámbito del derecho y de la justicia; faltaría más que ahora fueran a pagar justos por pecadores, aunque en realidad es eso justo lo que está pasando.

¿Por qué sino todos aquellos que nos revelamos contra la corrupción salimos perjudicados con esta sentencia? ¿Van a sentirse los ciudadanos más identificados con su sistema judicial gracias a este ejemplo? ¿Se podría pensar que nuestro sistema democrático sale bien parado tras este fallo? Creo que nadie podría decir que sí a ninguna de las dos últimas preguntas. Creo que nadie dejaría de admitir lo frentista e hipócrita del comportamiento de quienes defienden la sentencia ahora, pero han alentado o pasado por alto todas y cada una de las situaciones en las que la politización del sistema judicial en unos casos, o la sencillamente mal aplicada legislación en otros, han producido daños contra nuestro sistema político.

Y es que para mí esa es la preocupación. Últimamente los asuntos judiciales que han sido comprometidos han causado serios daños a la legitimidad de nuestro sistema político y judicial y puede que estemos llegando a un punto de no retorno en el que los ciudadanos no podrán recuperar la confianza ya no solo en sus políticos, tampoco en quienes se supone que los controlan. ¿Cómo van a confiar en un sistema que castiga al juez y deja impune al corrupto? Más allá de cualquier consideración partidista ¿alguien podría imaginarse la sensación de que castigaran a la víctima de un robo y dejaran en la calle al ladrón? Es tan simple y llano como esto.

Si seguimos así no lograremos otra cosa que hacer añicos el apoyo al régimen político democrático que, por otra parte, debe esforzarse en dotarse de un sistema judicial más garantista, más independiente, más confiable que el actual. Y parece bastante probable que como muchos sectores están jaleando su capacidad para salir impune, o para darle la vuelta a situaciones judiciales adversas con la mayor inverosimilitud, deberíamos comenzar a revisar leyes con carácter retroactivo y, sin ánimo de ofender a nadie… TODOS LOS CORRUPTOS A LA CARCEL.