El Estado de la Nación (1)

Rajoy-boca-cerrada

No deja de sorprender la insistencia de Rajoy en pintar una realidad tan autocomplaciente de España como la que hace últimamente, en concreto ayer, tratando de salvar los cascos tras un periodo de gobierno destructivo en derechos, libertades y oportunidades económicas que, en efecto, no es únicamente su responsabilidad pero que, lejos de haber enmendado, ha sido principal artífice para su profundización.

Ayer no salía de mi asombro. En España crecemos más que nadie, creamos más empleo que nadie, ya no nos financiamos a base de deuda y jamás fuimos rescatados. ¿Cómo se puede mentir tanto en tan poco tiempo? ¿Qué ganamos con un discurso así? Está claro que no gana nadie. Al menos, no ganan los que más han perdido durante la crisis.

No ganan los trabajadores, cuyas condiciones de contratación son más precarias que nunca. Cierto, la economía española gana en competitividad gracias a un empleo cada vez más precario en salarios y condiciones laborales. Los empleos temporales crecen a mayor ritmo,  y pese a que es cierto que la mitad de los contratos firmados fueron indefinidos, estos suelen serlo a tiempo parcial. Crecimiento y competitividad, sí, pero a costa de los salarios y rentas que han caído un 40% según el Instituto Nacional de Estadística.

Los datos macroeconómicos no suponen un escenario justo para atajar los principales problemas del entorno social, económico y político: desconfianza, y pobreza. Detengámonos aquí.

En cuanto a la pobreza, no me refiero solo a aquella que afecta a quienes no pueden pagar sus deudas o las facturas o, en el peor de los casos, ni siquiera los alimentos para alimentarse. Cáritas da buena cuenta de esos datos periódicamente. Me refiero a la pobreza que nos espera como país al no debatir sobre qué queremos ser de mayores y  sobre qué sectores están en condiciones de garantizar una prosperidad sostenible para todos. En otras palabras: ¿qué modelo productivo vamos a potenciar?. Pobreza futura nos espera si no somos capaces de ofrecer a los jóvenes que se van un futuro donde puedan desarrollar sus proyectos y su futuro. Pobreza económica supondrá, en resumidas cuentas, las consecuencias de reducir becas, decir que la universidad es insostenible, permitir que los investigadores se vayan o reducir drásticamente el gasto en I+D+i, que es justo lo que hace el actual gobierno. Tan pobre es quien nunca tiene nada como el que tuvo mucho y perdió todo. En ocasiones, todavía puede serlo más si, además, los demás no perciben que lleva un rumbo positivo.

Los españoles ya no confiamos en políticos que mienten. Que nos dicen que no hemos sido rescatados, que no han tocado el Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Que crecemos más que nadie. O que pretenden tapar que la deuda pública ha pasado del 67% al 100% en 3 años para financiar el particular sueño onanista del Presidente del Gobierno.

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No es lo mismo decir “cabrón” que “cabrón”…

Ayer ocurrió algo en Calahorra que demuestra el mal ambiente político que se respira en la ciudad. El Alcalde retiró la palabra de manera sistemática a la oposición y, cuando esta abandonó el pleno en señal de protesta, se pronunciaron palabras duras contra el alcalde, que dijo que eran insultos.

Describamos insulto. El insulto forma parte de la ofensa. No es lo mismo ofender que insultar pero, siempre que se insulta, se ofende. La ofensa  tiene como determinante que la otra persona se siente agredido emocionalmente, para lo cual a veces no es necesario pronunciar una sola palabra. Basta un gesto negativo hacia la otra persona.

También cuenta el contexto. No es lo mismo llamar “cabrón” a un amigo cuando te quita la última patata frita de tu plato, que decirle “cabrón” a un desconocido por el mero hecho de que te ha pisado en la cola del super.

En el contexto de la política, o en las tertulias televisivas de moda, sucede muchas veces que se confunden premeditadamente las predisposiciones emocionales propias o ajenas con el objetivo de sacar rédito político. Ante esto, cabe preguntarse, ¿saben los políticos diferenciar entre una oración calificativa y un insulto? Utilizaré en parte lo que he leído hoy en la brújula sobre lo sucedido en el pleno de anoche.

Decir que en Calahorra se realizan o han realizado operaciones urbanísticas a la carta ¿es un insulto? Puedo comprender que se entienda como insulto las palabras “cacique”, “dictador”, “que te den morcilla” -esto sería más bien una provocación, aunque la provocación forma parte, a veces, de la ofensa o de la mofa-. Ahora bien, existe una sustancial diferencia cuando se le dice a alguien que demuestra tener formas antidemocráticas. Esto en ningún caso sería un insulto. Respondería, en su caso, a la descripción de una situación en el ejercicio de unas atribuciones que son públicas y que están sujetas a la política, a la opinión política. O a la opinión, a secas.

Con relación a esto, a mí me parece que se adopta el victimismo como forma de orillar el debate. Y no me refiero solo a Calahorra. Es la forma de no hablar de lo que la gente necesita o de aquello que, simplemente, no interesa. Resulta desolador asistir a la desidia en el trato a lo que el otro te dice, lo cual implica, en si mismo, una falta de respeto.

Otra pregunta. ¿Qué responsabilidad tiene el que se siente ofendido por cualquier cosa sobre la parálisis de algún asunto público, a causa de no querer ver la realidad?

Podríamos llegar al extremo -y en el Ayto. de Calahorra algunos miembros del equipo de gobierno llegan a esta conclusión con bastante frecuencia- de que no se debatan los contenidos de las propuestas o mociones correspondientes porque son contrarias a la opinión del partido político al que se pertenece. Entonces, el concejal de turno, dice que se está atacando personalmente a alguien. Se toma la parte por el todo y avanzar en una materia es harto imposible.

¿Hasta qué punto sería positivo reconocer ante el otro cuando te has equivocado? ¿O, lo que es lo mismo, dónde está el límite a partir del cual no se debe hacer caso a la reacción emocional del adversario político ante una ofensa? A veces, resulta difícil ser condescendiente con reacciones políticas personalistas cercanas al gimoteo infantil.  En otras ocasiones, se echa en falta la capacidad de tener mano izquierda por parte de los políticos. La tendencia, más bien, es a huir hacia adelante.

¿Quién gana? ¿Quién pierde?

Desde luego, el ambiente político es responsabilidad de todos quienes ejercen las labores de representación. Sería bueno que en el futuro mejorasen, y se basaran en comportamientos humanos más elevados.

La empatía, la humildad, el respeto mutuo no están reñidos con el rigor, la contundencia, el deber de representación, o la defensa de las opiniones propias. El PP pretende tapar una grave ofensa al funcionamiento democrático del pleno con la excusa de que tras 8 retiradas de palabra a los concejales de la oposición, los socialistas se sobrepasaron en sus calificativos -incluso insultaron al Alcalde-. En la frase anterior, la palabra importante es la preposición “tras”; lo cual no justifica nunca un insulto, aunque sí la irascibilidad de la oposición o, cuando menos, su abandono del Pleno.

A intentar saber cuándo estamos ante un verdadero insulto he querido dedicar este post.

Sería bueno que, tal y como propone el PSOE, se reuna la junta de portavoces para que las cosas vuelvan a la normalidad.

¿Soy minoria?

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Hay ganas de bronca y ganas de que venga un sensato cualquiera a decir verdades como puños. Cada día pueden escucharse comentarios, que van en todas direcciones, en los que se aprecia un deseo de destrucción de lo actualmente existente. Y a la par, todo aquello que hasta ahora nos animaba a contemporizar,  se desvanece.

Ya no hay adversarios sino  enemigos. Lo importante del debate no es el análisis sino el resultado final, que debe aproximarse lo más posible al KO del contrario y al enaltecimiento del ganador. ¿Qué importa lo que piensen los demás? ¿Por qué íbamos  a salirnos del guión? ¿Quién puede privarme de la satisfacción de vencer? Decir verdades como puños está genial, pero mejor está que sirvan para un propósito positivo y no para ensuciar con mierda a quien no piensa igual que tu.

Es más fácil decir que “España nos roba”; que “hay que estar siempre al lado de las víctimas” propongan estas lo que propongan (aunque sea la venganza o la parálisis del victimista). Que todos son corruptos. Que todos son iguales. Probablemente sea más fácil zanjar el debate con un “no tiene remedio” o “todos al paredón” que ponernos a pensar qué podemos hacer para que las cosas vayan, en nuestro ámbito, un poquito mejor.

Seamos sinceros. ¿Acaso vosotros no queréis que las cosas mejoren? ¿Piensas que lo conseguirás mediante soflamas sectarias? ¿Todo el PP es malo y corrupto? ¿El PSOE se reduce al paro y a Zapatero? ¿Son los españoles españolistas y por tanto unos represores y unos aprovechados? ¿Son todos los catalanes unos listillos nacionalistas dispuestos a romper la patria? ¿Todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades?

Yo me niego a pensar que la solución a nuestros problemas esté lejos del esfuerzo por la convivencia y la racionalidad. Del básico juego de ceder y de ganar. Del respeto mínimo a la dignidad de lo demás. Hasta una revolución parece más racional que el discurso dominante.

La oportunidad. Reflexiones tras el 22-M

Siempre me ha gustado pensar que todas las crisis sirven para algo y que de todas las derrotas se aprende. El PSOE tiene ahora una magnífica oportunidad para regenerarse, repensarse a si mismo y resucitar su fuerza y su enorme capacidad de transformar España, La Rioja o Calahorra. Porque el partido socialista no es el partido de nadie: es el instrumento que tenemos los militantes para que, en nuestro ámbito, la vida de nuestros vecinos y conciudadanos sea mejor. Hay que hacer autocrítica porque es la única forma de resucitar y conectar con la gente y porque es el ejercicio más noble de quien hace política como actividad al servicio de los demás. Ya sabemos que hay quienes aprovechan los instrumentos de la política para otras actividades.Pero la política no es eso, la política es servicio, argumentación, solución de problemas, administración de lo común: y todo por tus iguales. Nada más, pero nada menos.

Pero es difícil cambiar las cosas. Nadie dijo que en esta vida íbamos a tener las cosas fáciles. Ni para la política ni para cualquier otro ámbito. Ganar al PP en Calahorra era casi imposible, si. Romper la mayoría era muy difícil, también. Pero todos los socialistas creímos que era posible porque hicimos una campaña ilusionante, llena de proyectos, de ilusión y de ambiciones colectivas. Ha caído sobre nosotros una losa pesadísima: las ganas que tenían los ciudadanos de castigar al PSOE por su gestión de la crisis, los recortes hacia los más débiles y el pliegue a los mercados. Discutible es qué tendría más coste dentro del equilibrio de poder económico y político: ¿recortar o no recortar? El caso es que la losa ha sido imposible de esquivar y que no podemos mirar solo a la crisis como explicación. Tenemos que mirar también hacia nosotros.

Pero también adivino algunas cosas que podríamos incidir y mejorar más. Tenemos que reforzar y hacer crecer al partido. Hay vida más allá del grupo municipal. Y muchas personas. Personas que en la campaña nos han demostrado que cuentan con nosotros, que confían en nosotros y que nos miran como referente. Tenemos que dejarles que entren y salgan de la sede cuando quieran, tenemos que dejar que aporten sus ideas, su opinión y su experiencia y tenemos que advertirles de que todo lo que hagan no es para alcanzar un puesto. Lo he dicho muchas veces: cuando un partido se convierte en un espacio donde adquirir una parcela de poder pierde su sentido como instrumento al servicio de los demás. Afortunadamente en Calahorra tenemos la base hecha. En estos últimos cuatro años hay quienes se han dedicado a fortalecer el partido desde la juventud, quienes han trabajado con humildad y sacando tiempo de donde no lo tienen para tratar de mejorar las cosas en su ciudad. Y estos últimos meses hemos hecho grupo y piña: hemos conseguido que un grupo de unas 21 personas se unan más que nunca por un objetivo, y creo que esa es la base desde la que seguir trabajando de cara al 2015.

Muchos ciudadanos han salido a la calle para decirnos que la democracia es algo más que votar cada cuatro años. Que la buena política hay que cultivarla para que se convierta en verdadera democracia. Por eso se trata de que el PSOE, al menos en mi ámbito, sea la casa donde todos tengamos algo que decir, donde todos nos sintamos representados y donde nuestra actividad tenga como ÚNICO fin el servicio a los demás.

Para ello, y siguiendo con el consejo que me da mi hermano, que estos días me persigue por la red para darme su opinión y apoyo, yo tengo lafirme convicción de hacer autocrítica, desterrar el mal rollo y buscar los valores, las ideas y los instrumentos necesarios para conseguir los objetivos que me he propuesto en el medio y largo plazo. Uno de ellos es, como he dicho, seguir haciendo cosas por mi ciudad y por mis iguales.

alea jacta est

La suerte está echada señor@s. El domingo 22 de mayo decidimos si queremos tener un ayuntamiento gobernado por conservadores o progresistas. Yo, como podreis imaginar lo tengo claro: voy a votar a David García y a Kiko Martínez Aldama. Ambos son ejemplo de teson, honradez, trabajo y capacidad de superación. Ambos han conformado listas con personas preparadas y capaces de transformar los entornos en los que se mueven. Ambos tienen capacidad de sobra para liderar el partido en sus ámbitos y las instituciones a las que aspiran. Ambos tienen ideas para que nuestras vidas cambien a mejor.
Para mi es un orgullo formar parte del equipo que va a cambiar Calahorra. Ha sido una campaña ilusionante e intensa, llena de propuestas por parte de los partidos, de algunos más que otros, pero salvo por algunas acusaciones falsas, bastante limpia y tranquila. Sea cual sea el resultado del 22-M, está claro que estamos a tiempo de hacer las cosas mejor.
Lo único que quiero recalcar de esta campaña ha sido el buen trabajo y la ilusión de los compañeros socialistas. Hemos hecho, probablemente, el mejor trabajo de los últimos años y esperemos que se vea recompensado. Aunque claro, eso solo ocurre si vas a votar el 22 de mayo. Yo siempre he pensado que es mejor que quedarse en casa.

Un alcalde para todos los calagurritanos

Hay tantas maneras de ser como formas de ostentar un cargo público. No tienen una relación directamente proporcional porque siempre puede haber variantes pero se entiende que una persona afable tiende a ser cercana mientras que una persona fría tiende a ser distante. Pero la frialdad y la afabilidad son dos cualidades naturales del caracter: o lo eres, o no lo eres. No se puede disimular o tapar con fachada porque cuando tienes la más minima duda sobre cómo reaccionar ante algo inesperado sale a relucir el lado que pretendes ocultar. Yo no niego que el candidato del Partido Popular, Javier Pagola, se una buena persona. Es más, no me ha demostrado lo contrario por lo que no tengo que pensar otra cosa, ni siquiera puedo, creedme. Las veces que he hablado con él, siempre antes de ser miembro de JSE, ha sido un hombre más frío de lo que me comentaban, más frío de lo que su imagen a primera vista me hacía pensar, pero educado. De la misma forma que pienso así de Javier Pagola, no tengo nada que objetar hacia su lista. Salvo contadas personas, conozco a pocos de los que la integran. Conozco de conocer en persona me refiero. Es más, tengo especial amistad con una candidata y la tengo con dos de los actuales concejales. Por ello tampoco puedo decir que alguien de la actual lista sea mala persona. Seguro que son buena gente.

Pero esta vez Javier Pagola se equivoca cuando dice, recientemente en una entrevista, que “somos un equipo de buena gente al servicio de la buena gente de Calahorra”. Me preocupa que alguien que lleva en el poder 16 años no sepa que en democracia hay que gobernar para todos los calagurritanos pues, quien ostenta la alcaldía, representa a todos los calagurritanos, al igual que quien es senador, representa a todos los españoles, mientras la constitución no diga lo contrario. Pero me preocupa esa distinción de buena gente contra mala gente. ¿Quién es Javier Pagola para discernir quíen es buena y mala gente? ¿Sabe el alcalde quien es la mala gente? o ¿acaso los candidatos de otras formaciones somos mala gente? ¿o acaso los votantes de otros partidos son mala gente? Cierto es que Pagola no nos acusa a los demás de ser mala gente, pero el mero hecho de hacer semejante distinción en una entrevista deja entrever la consideración que puede tener de candidatos de otras formaciones e incluso de los votantes de otras formaciones.

Qué malos son los otros (o sea, nosotros), pero nada dice David García sobre la personalidad del otro candidato.

Calahorra es distinta…¡Potenciémoslo!

El próximo 22 de mayo elegimos alcalde y presidente de nuestra comunidad autónoma. A ellos son a los que vamos a tener que pedir cuentas durante los próximos cuatro años por lo que conviene leer y explicar lo que cada uno propone para que nadie se lleve a engaño. Durante todo este fin de semana hemos estado de campaña y hemos iniciado ya algunas acciones de explicación del programa de gobierno del PSOE de Calahorra. Yo ahora quiero analizar o más bien explicar a qué estrategia tiene que responder la gestión municipal los próximos años, pues esa estrategia está inmersa en el programa electoral del PSOE para los próximos cuatro años. No obstante esta es una percepción personal.
Calahorra es una ciudad distinta, con un encanto y unas posibilidades especiales, una población accesible y una ubicación privilegiada. Pero a lo largo de estos últimos años es evidente que hemos perdido “caché” y ya no tiene la atracción que poseía hace 20 años. Es probable que, como algunos estudios han dicho y como han comentado actores políticos diversos, durante algunos años nos hemos instalado en cierta idea conformista, egocéntrica y autocomplaciente acerca de nuestra ciudad. Pero ello no es del todo cierto: hay miles de calagurritanos descontentos con lo que su ciudad es y a lo que aspira con su actual dirigente y que opina que “lo que nos hace diferentes en realidad nos hace fuertes”. Si miramos con lupa, Calahorra es una de esas ciudades de las que podríamos sacar petróleo por su riqueza histórica, agrícola, turística, comercial e incluso industrial.
Sin embargo, el actual alcalde y el partido que lo sustenta se han dedicado a malograrla y herirla desaprovechando su potencial mientras otros pueblos y ciudades vecinas nos igualan o nos sobrepasan por derecha o izquierda. Por ello creo que lo más importante es recordar a los calagurritanos que se acuerden de lo que nos distingue: Historia, Educación, Cultura, Comercio, Agricultura, Industria.
Durante unos años muchos de estos ámbitos han quedado olvidados por el actual alcalde y su equipo. A mi modo de ver, el PSOE de Calahorra viene a satisfacer en su programa la demanda de “distinción” y diferenciación que corresponde a Calahorra y que precisamente le otorga ese atractivo particular. Las propuestas de Centro Integrado de FP, de Boulevard, de Viveros de Oficinas o de Recuperación de Nuestro casco, así como el mantenimiento de las actividades que favorecen la estrategia anteriormente descrita, y la aplicación de parámetros de buena gestión (reducción del gasto corriente, reducción de deuda, austeridad) son aquellos objetivos que nos marcamos para los próximos cuatro años.
Estamos seguros de que sabréis valorar el trabajo que esto supone. Nosotros queremos demostrarte que somos capaces de lograrlo con la colaboración de todos.