El extraño fenómeno de Tomás Gómez

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«Modera tu tono», «no seas tan agresivo», «rebaja esa agresividad», «algún día te envenenarás». Estas son las palabras que yo mismo le dirigía a un militante del PSOE madrileño aficionado a subir a las tribunas de los Comités Regionales en Madrid. Yo se lo comentaba entonces como estudiante de Ciencias Políticas, harto de decirles que no a quienes me insinuaban que militara en las Juventudes del PSM. Ver las luchas intestinas entre los «tomasistas» y «antitomasistas» me ponía cardiaco. He de añadir que, por aquel entonces, el PSM me parecía todavía más atractivo que ahora.

A fuerza de estar «en la capi» intenté comprender el fenómeno político de Tomás Gómez y jamás logré encontrar en él nada que pudiera atraerme lo más mínimo. ¿Cómo un tipo que encadena tantas derrotas estrepitosas puede generar tantos adictos políticos?

Sí, era Alcalde de una de las ciudades del cinturón sur de Madrid, entonces conocido como «cinturón rojo». Sí, es Licenciado en Ciencias Económicas…y no se le conoce otro trabajo que la política. Aunque no soy yo quien opina que los políticos tengan que pasar necesariamente por el mundo privado previamente si su acción política delata una vocación transformadora manifiesta, pero me hubiera dado alguna pista al respecto. Y sí, ha ganado cada una de las elecciones internas a las que se ha presentado, Congresos y Primarias. Y sí, era el líder del Partido y, por su mano pasaban las migajas de los cargos remunerados correspondientes al principal partido de la oposición.

Pero, ahora que lo destituyen como Secretario General, parece que hay quienes encuentran en Tomás un compañero de viaje para denunciar a la ejecutiva federal por sectarismo, abuso de poder o autoritarismo reclamando democracia.

Quienes ahora defienden a Gómez han de acordarse que fue el mismo Gómez el que montó gestoras allí donde la candidatura de Trinidad Jiménez ganó en las primarias de 2010. Que fue el mismo Tomás Gómez quien se cargó a José Cepeda como Vicepresidente de su Grupo Parlamentario tras apoyar a la otra candidatura en 2012. O que ha sido el propio Gómez quien lleva capitaneando el PSM con estilo «51-49» durante tanto tiempo que ha dejado la militancia en la mitad y el porcentaje de voto hundido sin hacer un ápice de autocrítica. En definitiva, quienes critican lo de Tomás Gómez deberían preguntarse primero si ellos hubieran soportado ni un solo minuto de las últimas décadas de comportamientos sectarios e infantiloides anidados en Madrid.

Como ya he dicho por ahí, esto es un cataclismo necesario en el PSOE. Ahora, una Comisión Gestora, que no solo tiene las funciones ejecutivas de nombrar una Comisión electoral para elegir un nuevo candidato, se tendrá que ocupar de analizar el estado del partido, e intentar perfeccionar la predisposición a comportamientos más responsables en política Un gran tipo como Ángel Gabilondo puede ayudar en esa tarea.

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