Bye Bye ninety six

Dicen las encuestas del CIS, que los primeros meses desde la entrada de un nuevo Gobierno suelen ser políticamente bastante dulces. Es normal que los electores den a sus nuevos dirigentes un voto de confianza cuando acaban de llegar.

Sin embargo, el acelerado deterioro de la imagen del actual gobierno es cuando menos para preocuparse y, aunque todavía no lo sabemos, la intención de voto con respecto a las elecciones generales ha podido sufrir variaciones significativas en poco tiempo. Al menos esa es la lógica que parece desprenderse de los resultados de las elecciones andaluzas y asturianas. En Andalucía, el PP aspiraba a obtener una contundente mayoría absoluta y sin embargo solo 3 escaños y un 1% de votos le separan del PSOE. En Asturias, donde aspiraban a desbancar a Foro Asturias como segunda fuerza en votos, se han quedado terceros, perdiendo porcentajes y ganando un solo escaño.

Decían los dirigentes populares durante la campaña de noviembre que, como en 1996, el Gobierno del PP supondría el bálsamo de tranquilidad y soluciones que inmediatamente tendría efecto, no solo sobre la economía y la política en España, sino sobre la vida particular de las familias e individual de los ciudadanos y ciudadanas. Alardeaban entonces de un discurso y un diagnostico realista y sin embargo ahora alcanzan a ver cuan soñadoras eran sus alucinaciones antes del 21 de noviembre.

Haría falta un análisis pormenorizado de la situación económica actual y la de 1996 a nivel económico, pero probablemente esa situación sería muy distante. Aun con el escaso conocimiento que tengo sobre esto podría asegurar que en marzo de 1996 en España se crecía y se creaba empleo tímidamente. En noviembre de 2011 en España hay recesión y más paro, la crisis más fuerte desde los años 30 y un Partido que dice que, al día siguiente de su llegada, todos estaremos mucho mejor. Resulta que quienes acusaban a Jose Luís Rodríguez Zapatero de haber negado la crisis cometieron un error similar: aunque su discurso en la oposición era apocalíptico alimentaron hasta límites insospechados las expectativas sobre su futuro gobierno. Si sabían hacerlo y todo iba a ser tan soñador para todos, ¿por qué han recortado en todo, incluso en pensiones?

En cualquier caso, ese no es el debate. La cosa es que 1996 no es 2012 y Mariano Rajoy, pese a su mayoría absoluta tiene menos margen político que cualquier otro Presidente del Gobierno entrante hasta la fecha. Porque la situación económica sigue siendo percibida como muy mala, y las expectativas son desfavorables. Porque los ciudadanos tienen una valoración de la política y de sus políticos pésima. Y porque, fundamentalmente, en la parte que más deberían aprovechar su imagen de nuevo gobierno de centro (derechos y libertades políticas) no han sabido sacarle partido. Digamos que el margen de confianza ante los ciudadanos ha sido efímero, y eso puede pasarle factura al gobierno en cuanto a su imagen exterior.

El CIS nos muestra en qué condiciones está sustentada la mayoría política de Rajoy. La confianza en el depositada no se debió a un crecimiento exponencial del voto al Partido Popular sino al hundimiento del Partido Socialista. Pero es que además, la valoración del Presidente del Gobierno y de su propio gobierno nada más llegar, será de las peores que han tenido nuestros presidentes primerizos.

Gobierno PP CIS Enero 2012

Gobierno PSOE CIS Abril 2004

Presidente PP CIS Enero 2012

Presidente PSOE CIS Julio 2004

PD: De todas formas, sí que hay algo en lo que se parecen 2012 y 1996. Entonces como ahora, Arenas se quedó a las puertas de ser Presidente de Andalucía.

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