La especulación quiere ser protagonista.

Es verdad que España no es Grecia, pero no menos cierto es que a los especuladores les da lo mismo lo que sea España, Grecia, Portugal, Irlanda o Italia: pretenden cobrarse ahora en forma de beneficios, todas las pérdidas acumuladas por la caída del sistema financiero hace ahora año y 7 meses.
Las Agencias de Calificación de Riesgo, esas que decían que las hipotecas basura gozaban de solvencia absoluta, se atreven a poner en jaque y, lo peor es que pueden hacerlo, a un país como Grecia y, de momento, hacerle cosquillitas a España. Todo gracias a que Alemania no es capaz de dar luz verde a la ayuda a Grecia para que no nos tengamos que arrepentir después de que se produzca un efecto de contagio suficiente como para que las agencias éstas terminen de forrarse. Ante esto, las Agencias de Calificación, que no se mueven por números y estadísticas gubernamentales o internacionales, sino por juicios valorativos propios de quienes tienen interés en recuperar aquello que perdieron, han decidido ahora también sacar provecho de Portugal. Y esta tarde de España, puesto que a Italia, ya le rebajaron la calificación hace meses. Los países del sur de Europa: tan curioso como sospechoso, diría yo. El Gobierno hace bien en pedir calma.
Peligro señores, peligro. Yo tengo más que claro que España va a salir de esta si Europa se pone de acuerdo. Al igual que tengo claro que la división política en España es una desventaja frente a, por ejemplo, nuestros vecinos de Portugal. Pero seamos claros. Esta misma gente que pretende forrarse ahora en Europa son los mismos que nos engañaron a todos por su especulación e irresponsabilidad en Estados Unidos, pues las hipotecas basura se hincharon gracias a su capacidad “predictiva”.
Europa debería estar UNIDA! Alemania, espabila!
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De manifestaciones y conspiraciones judeo-masónicas…

Seguro que todos nos acordamos, bien por haberlo vivido, o bien por haberlo visto en Cuentamé, o algún documental, de aquellas palabras de Franco, cuando se sentía aturdido y rodeado de conspiradores judeomasónicos. Cuentan algunos historiadores que en sus últimos meses de vida apenas se fiaba de nadie, consciente de que su enfermedad acabaría más pronto que tarde con su vida, por lo que veía contubernios por todas partes. Para que nos entienda la juventud de hoy: “Franco flipaba” con todo su alrededor. Los últimos años de Franco fueron, como sabemos, moviditos, con índices de huelga altísimos y manifestaciones cada dos por tres, especialmente en la universidad, por lo que al régimen, no le quedó otras narices que incrementar la represión y la persecución política.
Recordemos también aquellos procesos judiciales, “consejos militares” y juicios sumarísimos a los opositores: el Proceso de Burgos, el proceso 1001, o la condena a muerte de Salvador Puig, o la de 2 miembros de ETA y 3 del FRAP a pocos días de la muerte de Franco. Todos estos crímenes y procesos antidemocráticos produjeron manifestaciones en el extranjero contra un régimen que quería insertarse en Europa – de hecho, lo solicitó a principios de los 60-. A todas estas manifestaciones, el dictador respondía con concentraciones multitudinarias en la plaza de oriente y avisando a los asistentes que todo aquello era cosa de conspiradores contra el régimen que se iban reproduciendo desde el llamado “contubernio de Munich” en el que se reunieron miembros del PSOE, monárquicos moderados, republicanos y liberales para intentar una estrategia contra Franco.
Aquello no funcionó, y el régimen perduró más de 20 años tras aquella reunión, pero sí consiguieron alzar la voz de los europeos a cada asesinato del dictador. Todos los procesos y asesinatos derivados de ellos acabaron con grandes menifestaciones en París, Londres, Roma y otras grandes capitales europeas y americanas en señal de protesta contra el régimen franquista. Hoy, como hace 40 años, se han convocado manifestaciones en muchas ciudades españolas, pero también en México DF, Buenos Aires, Londres, Lisboa o París, ante las embajadas españolas para protestar contra el procesamiento de Garzón; un juez que, quizá con fallos, ha tratado de dar “tutela judicial efectiva” a víctimas del franquismo, cuando parece que alguno de nuestros jueces prefiere proteger a otros, permitiéndoles prorrogas en plazos para retocar acusaciones mientras todas las alegaciones del juez son, una tras otra, rechazadas y desestimadas.
Manifestaciones en España y en el extranjero en defensa de nuestra dignidad pasada y de nuestra democracia actual, pues en el futuro no vamos a cometer errores semejantes.

Jesucristo, Alá, Budha, Matusalén….la Virgen y todos los santos.

Ya son 5 las jóvenes españolas de origen marroquí que se han solidarizado con la joven Najwa Malha a la que se le impide acudir a clase en un Instituto de Pozuelo de Alarcón por llevar velo.
Yo entiendo su solidaridad, y es más, entiendo incluso que haya quien se atreva a cuestionar las normas sobre “libertad religiosa” de nuestro país, pues el intento de aconfesionalidad neutral que inspira la Constitución no ha servido para dar una respuesta a los problemas e interrogantes que plantean hoy en día sociedades multiculturales en las que conviven numerosas confesiones religiosas.
Doña Esperanza Aguirre ya ha dicho que “no se debe llevar velo al instituto”. Habrá toda una retaíla de cargos públicos conservadores y católicos que aplaudirán la norma como cosa lógica pues si pudieran, harían de España un Estado confesional. Pero también habrá liberales, republicanos o socialistas que sigan este argumento, convencidos de que España es un Estado laico en el que no cabe manifestación religiosa alguna. A esta gente habrá que recordarle que España es un Estado aconfesional que reconoce unas especiales relaciones con la Iglesia católica – apostólica y romana, para más INRI- a través de esos magníficos concordatos-tratados con el Estado Vaticano que gracias a la herencia de moderados, conservadores y franquistas, de siglos XIX y XX, disfrutamos como buenos creyentes que semos, y que ratificamos nada más iniciar nuestro periodo Constitucional.
Yo mismo soy partidario de un estado laico, en el que NINGUNA manifestación religiosa es posible en los colegios públicos, en el que la Iglesia Católica vaya perdiendo progresivamente todo el poder que todavía acumula en la educación y en la que ningún niño o niña tenga que comulgar con una determinada manera de entender la vida y el mundo que le rodea, si no quiere.
El problema de España entonces es el “si ellos pueden…yo ¿por qué no?”. Es decir, si yo voy a un cole en el que tengo un crucifijo encima de la pizarra, ¿por qué si tenemos un régimen constitucional que consagra la libertad religiosa como derecho fundamental, yo no puedo llevar ese velo a clase?. ¿Por qué unos símbolos se pueden mostrar y otros no?
Resulta que si las niñas persisten en su empeño para “buscarse problemas” -según el colegio de Pozuelo-, el Ayuntamiento le facilitará la asistencia a otro centro donde no exista una norma que prohiba cubrirse la cabeza con ninguna prenda, sea aquella o no de carácter religioso. Pero, ¿y si dejáramos a los padres de todos los niños y niñas elegir colegio en función de esta variable?, ¿por qué no incluir otras como la obesidad, ser celiaco, la orientación sexual o mejor: ser hijo de padres separados?, ¿y por qué no tener pene o vagina?, ¿y mis gustos culinarios? O igual queremos volver a la disgregación entre personas que son, en lo esencial libres e iguales. ¿Acaso el artículo 14 de la Constitución no dice que somos todos iguales ante la ley? Si tenemos que crear un colegio para cada circunstancia y conciencia moral el déficit del 11,2% me parece una maravilla.
Yo, en este caso seguiré siendo progre, pensando en una educación pública e inclusiva, en la que cabemos todos con independencia del sexo, raza, religión, orientación sexual. En valores como la multiculturalidad, el respeto, la tolerancia y la integración. La Ley sobre Libertad religiosa es necesaria para atajar estas situaciones, y no debemos tardar demasiado en sacarla adelante. Así estas cosas quedarían meridianamente claras de antemano.

Calahorra, Ciudad de la Verdura

Calahorra celebra esta semana sus XIV jornadas gastronómicas de la verdura, haciendo gala al título que en los últimos años ha ido haciendo popular a nuestra ciudad: “Calahorra, Ciudad de la Verdura”.
Da gusto venir a Calahorra en fechas como ésta, en la que suele haber un poco más de ambiente de lo normal, en la que los restaurantes se llenan, los pinchos se visten de verde y las abuelas aprovechan para agasajarte a tu llegada con buenos platos de sana verdura: acompañando a la carne, al pescado o como plato principal. Hoy, he comido menestrita de la Maite, ayer borraja, mañana alcachofas, espárragos…
Es lo bueno de esta ciudad, que comer nos gusta mucho: no hay más que ver a nuestro Alcalde -y no lo digo por el tamaño, que es de mala educación-, que en 4 legislaturas ha organizado 4 ferias de gastronomía distintas (Verdura, Golmajería, Marisco y Cazuelilla). Más allá de los excesos del equipo de Gobierno, quiero invitaros a que paseéis por Calahorra este año y gocéis con las verduritas y hortalizas de la zona. Calahorra y alrededores son, sin duda alguna, la tierra que mejores verduras ofrece al paladar y si lo juntas con el vino, bufff, mejor me callo.
Calahorra es algo más que todo esto, los socialistas no se cansan de repetirlo. Comer es magnífico, pero pasear por esta ciudad podría ser otra cosa. Calahorra quiere compaginar lo rural y tradicional de nuestra alimentación, con lo urbano y la innovación, pero sin cuidar de su pasado. Craso error convecinos. Si hoy mi abuela hace estas menestras, prepara tan bien la borraja o cuece tan bien los espárragos no es porque tenga un talento especial – que también- sino porque ha aprendido de sus antepasados y conoce cómo se hacen las cosas. Aprendió a valorar lo que le enseñaron, la herencia que le proporcionaron.
La Ciudad de Calahorra, antes que de la verdura, es bimilenaria. Nuestra herencia vale mucho como para no explotarla y aprovecharnos de ella en condiciones. Animaros a venir, que seguro que habrá quienes nos esforcemos porque además de comer, puedan pasear agusto por nuestra magnífica ciudad.

Argentina hace el trabajo por nosotros…

Asociaciones de víctimas tienen que presentar en Argentina una demanda para que se investiguen los crímenes del franquismo porque en España, si haces tal cosa, intentan acabar contigo. Hoy es un día triste para la justicia española, que ha intentado por todos los medios acallar a la población.
Dice el Poder Judicial, en un comunicado, que las manifestaciones de apoyo a Garzón por parte de los ciudadanos son un “ataque a la independencia del poder judicial”. ¿Pero qué dice esta gente? Perdónenme, pero yo protestaré por lo que me apetezca y cuando y donde me apetezca siempre y cuando cumpla estrictamente con la ley. Vayan ustedes a la UCM a decirles que se callen, vayan ustedes a aplastar a la libertad de la Universidad. Es más, habría que pedir por favor al CGPJ que no hablara de independencia, cuando sus nombramientos están sometidos al poder político y cuando son ellos los primeros que pierden su independencia dejándose llevar por pasiones y odios hacia sus propios compañeros de trabajo.
Si señor, los vocales del CGPJ son nombrados por el Rey a propuesta de las Cortes Generales por mayoría de 3/5 y de ellos ocho entre abogados y juristas con más de 15 años de ejercicio profesional y los otros doce entre jueces y magistrados en activo. Las Cortes Generales, esas de las que sale investido el Presidente del Gobierno, nombra también al CGPJ y al Tribunal Constitucional. ¿Cuál es la independencia de los jueces?
En fin, que ante tanto bochorno, hay quien tiene que hacerse miles de kilómetros de justicia para poder decir que puede vivir con justicia y en paz.

Antonio Elorza sobre el caso del Juez Garzón


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Quienes me conocen, saben perfectamente mi escasa devoción por quien fue mi profesor: Antonio Elorza. Pero hoy, publica una tribuna en EL PAIS que merece ser leída por su claridad, concisión y contundencia. Tres “c” que, he de reconocer que le caracterizan para lo bueno y para lo malo.

Trata, como no, sobre el tema de Garzón. Podéis pensar lo que queráis y defender en este blog muchas posturas, pero no se le puede acusar a la izquierda de vengativa, o de levantar ampollas. Garzón es humano, y todo humano tiene un sentido implícito de la justicia, concepto por otra parte subjetivo y manipulado por cualquier ideología política. El sentido de humanidad sin embargo, debería hacernos sacar más empatía frente a los sentimientos de quienes quieren enterrar dignamente a sus muertos. Sin embargo, en la judicatura española la venganza personal (por carreras más o menos públicas y acertadas) hace que jueces luchen a “sangre y fuego” con temas especialmente delicados.

Condenar y juzgar crímenes de lesa humanidad al Franquismo está por encima de quienes ejercen ahora el poder, puesto que si lo ejercen es gracias a una Democracia que nunca con Franco pudieron tener, gracias a que Franco acabó con la anterior experiencia democrática de la II República por un golpe militar y una Guerra Civil, a la que luego le siguió una posguerra que contó con más de 100.000 desaparecidos o asesinados. Franco murió, y estamos en Democracia, lo cual tenemos que valorar. Precisamente por eso, es pertinente hacer justicia con el régimen político que ahora tenemos reconocer nuestro pasado, a quienes dieron su vida por la libertad y tenerlo presente, no solo para no repetirlo, sino para saber diferenciar qué es y no es democracia y hacia no donde no debemos nunca caminar.



Les informamos de que Mariano Rajoy llegará con retraso, disculpen las molestias.

Tras varias semanas de retraso Mariano Rajoy dice hoy que el Gobierno “ha cambiado de opinión y creemos que no negocia con ETA”. 19 días ha tardado Mariano Rajoy en desdecirse de aquello de que como fue un excelente Ministro del Interior “cuando habla, hay que escucharle”. 19 días de impunidad partidaria en un tema que no puede volver a ser de confrontación pese a que el PP esté vendiendo una imagen equivocada con su postura en el caso Faisán. Parece ser que Mayor Oreja tiene más poder del que se le suponen a los cabezas de lista en las elecciones europeas, amenudo juguetes rotos en la arena nacional del que es necesario desprenderse.

No obstante, habría que pensar en el tiempo que nos queda para ver como el PP y su Presidente toman medidas en el caso Gürtel, medidas implacables. Rajoy todavía no ha dicho nada más que lo que dijo sobre Jaume Matas: “le deseamos lo mejor, y que si puede demuestre su inocencia”. En vez de tomar “el toro por los cuernos”, – algo que, dicen en el PP, que les gusta hacer- Mariano Rajoy han dejado que sean los propios militantes los que tomen las decisiones que a él le correspondían como portavoz supremo del partido afectado por la trama y como principal partido de la oposición, con más de 10 millones de votos a sus espaldas. ¿Qué ejemplo da a un país cuya tercera preocupación es la clase política? Evidentemente, deja ver que detrás del poder político hay intereses y favores que pesan a la hora de tomar decisiones sobre personas concretas.

Apartar de responsabilidades a un presunto y facilitar el trabajo a la justicia, no supone afirmar culpabilidad alguna sino asumir un coste electoral en favor del interés general, del bien común. Sin embargo, dejar las decisiones para más tarde supone una caída más grande y duro golpe a la democracia, pues demuestra la debilidad de los que por intereses, miedo o incapacidad, siempre llegan tarde a donde se les exige.